Minamo

Un restaurante misterioso en el centro de Barcelona, con un jardín de mariposas sacadas de la mismísima Costa Rica. Si queréis vivir una experiencia como si estuvierais en un cuento de hadas, este es el sitio indicado. Nosotros lo recomendamos para ir en parejita…. conseguirás que el o ella se derrita en tus brazos!

Restaurante: Minamo
Dirección: C/ Consell de Cent, 360 | Eixample | Barcelona
Cocina: Japonés
Ver mapa

Horario: Martes a Domingo de 13:00-16:00h y de 21:30-00:00h | Domingo noche y lunes cerrado.
Tlf: 645 820 118
Reserva: Sí (recomendado)

Calificación
Comida: Excelente
Calidad | Precio: Excelente
Servicio: Excelente
Ambiente: Muy bueno
Coste: €€€€

COMIDA
Fuimos para cenar porque nos convenció mucho más uno de los menús que servían por la noche. Si preferís ir al mediodía, que sepáis que solo tienen una opción de menú por 58€/p. Como ya hemos dicho, por la noche ofrecen dos menús: El sueño de las mariposas y el menú Wagyu de 98€/p y 148€/p respectivamente. La principal diferencia entre ambos menús es que en el de Wagyu degustaréis carne de Kobe calidad A5 (la mejor). Como nosotros ya habíamos tenido el placer de probar esta carne en Kobe (Japón), decidimos coger el otro menú.

El sueño de las mariposas. Qué bien suena verdad?

Una vez dentro, una de las chicas nos subió a la segunda planta y nos ofreció una copa de cava para cada uno. La metre nos ofreció la carta con los dos menús de noche y así poder ver en qué consistía cada uno de ellos, aunque nosotros ya lo teníamos claro. También nos dejó la carta de vinos y cavas para elegir.

Además de nosotros, hubo más parejas esperando con su copa de cava. Al cabo de un rato largo, se acercó la metre para avisarnos de que nuestras mesas estaban listas. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que todas las parejas que estábamos allí, empezaríamos a cenar a la misma hora. Una vez sentados, empezó la función…

Bajaron la intensidad de la luz y nos quedamos con un solo foco iluminando la mesa. Lo primero que nos trajeron fue un mojito japonés, vaso de chupito con base de yuzu, gelatina de lima y espuma de sake por encima con una hoja de mostaza japonesa. Nos fueron explicando cada uno de los platos que nos iban sirviendo. Qué era y como se debía comer si fuera necesario. En este caso debíamos mezclar bien con la cuchara y tomarlo directamente. Nos gustó mucho la presentación y lo refrescante que era. Los toques cítricos nos fueron de maravilla para despertar el paladar.

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mojito japonés

Después del mojito japonés, pasamos a la fantasía de Ostra Gouthier con caviar de salmón salvaje, crema de aguacate y aire de mar. Solo con el nombre ya os podéis imaginar cómo estaba. La calidad era espectacular, como si estuviéramos comiéndonos un trocito de mar. Nos encantó la combinación del caviar, la crema de aguacate y la espuma junto con la ostra. Sin duda, uno de los mejores platos!

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ostra gouthier

Pasamos a una degustación de diferentes platitos que nos sirvieron en un conjunto. Iremos explicando los platos según el orden en que debíamos comerlos. Os dejamos con una primera fotografía del plato en general.

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degustación

El primero fue un delicioso caldo dashi con cigalas. Dentro del caldo caliente venían unas bolitas de calabaza, trocitos de cigala y semillas de soja tierna (edamame).

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caldo dashi

El segundo era una micro mariscada con mejillón, almeja, percebe… además de gelatina cítrica y caviar de salsa ponzu. Todos estos ingredientes servidos en el interior de una cáscara de erizo de mar.

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micro mariscada

El siguiente fue un tartar de atún bluefin con crema de aguacate, espuma de yuzu y caviar de Riofrío (producción ecológica y certificación europea). Nos recomendaron mezclar bien la cuchara (que contenía un poco de caviar) con el tartar y la espuma de yuzu.

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tartar de atún bluefin

El penúltimo fue un picatoste de anguila ahumada. Tostada con trozo de anguila del Delta del Ebro ahumada con sésamo y cebollino por encima.

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picatoste de anguila ahumada

Y por último, esferificación de jengibre, manzana y oro para limpiar los sabores de los platos anteriores y disfrutar del que venía a continuación.

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esferificación de jengibre

Todas estas pequeñas degustaciones nos parecieron espectactulares. El tartar de atún bluefin (aunque en la foto no se aprecia) y el picatoste de anguila ahumada fueron los que más nos gustaron.
A continuación, unas brochetas de pollo y tempura de verduras. Acompañadas de dos salsas diferentes, una con espuma de boniato y otra con mayonesa de kimchi. Las verduras tempurizadas eran: boniato, esparrago y zanahoria. Tanto las brochetas como las verduras nos gustaron bastante. Además, la mayonesa de kimchi le daba el puntito picante. Cuando ya nos habíamos acabado el plato vimos que aún nos quedaba salsa de boniato. Así que nos la comimos a cucharadas… dulce y deliciosa!

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brocheta de pollo y tempura de verduras

Y aquí llega el momento que más nos sorprendió de la noche. Nos trajeron un grandioso bol (mas bien parecía una maceta) lleno de hielo y una esterilla por encima con sashimi de atún bluefin, salmón salvaje de Alaska (pescado con caña) y flor de lubina. El espectáculo comenzó una vez vertido el líquido por encima del hielo. Empezó a salir “humo” que se iba expandiendo por toda la mesa dejándonos anonadados.

Una vez paró, pudimos degustar estos tres deliciosos y frescos pescados. Los colocaron en grupo de tres encima de una rodaja de daikon (rábano japonés) y hojas de mostaza comestibles. En el centro había una bola de hielo que no nos dejaba ver su interior, hasta que empezó a derretirse y finalmente nos descubrió dos cucharitas con un poco de caviar de Riofrío. Sorprendente e inmejorable. Presentaron el pescado como si de un monumento se tratase.

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sashimi

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bola de hielo con caviar riofrío

El último plato antes de los postres fue la selección de sushi. Otro festival presentado en una superfície de crital. Nos sirvieron tres tipos de nigiri: atún bluefin, salmón salvaje de Alaska y anguila ahumada. En los extremos, un grupo de california roll de gamba en panco y aguacate con crujiente de alga nori, otro grupo de tempura maki de atún bluefin y, el último, de salmón salvaje y mango. Nos explicaron que el arroz que utilizan para el sushi es japonés y crece del deshielo de los Alpes japoneses. Todos ellos de una calidad inmejorable…

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selección de sushi

Al finalizar el festín de sushi, nos preguntaron si había alguno en concreto que quisiéramos repetir. Aunque estábamos bastante llenos no podíamos decir que no al nigiri de anguila ahumada. Ya sabéis que nos encanta!

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nigiri de anguila ahumada

Y aunque parezca mentira, pasamos a los postres. El primero (porque no era el único…) fue un coulant de chocolate con tres mini flanes de coco y crema de mango, fresa, physalis (fruta exótica) y dos palitos de chocolate.

Nos invitaron a un chupito de licor de ciruela (umeshu). En Japón es típico servirlo en las celebraciones. Y como nosotros también estábamos de celebración, nos vino genial!

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coulant de chocolate

No os levantéis de la silla que aún no hemos acabado. Nos trajeron el segundo de los tres postres, apoteosis de frutas exóticas. Otro enorme bol lleno de hielo con multitud de trozos de frutas, cucuruchos de helado de mango y coco, flan de sésamo negro, mini-colada de piña con espuma de coco y caviar de Ron Zacapa Centenario. De entre las frutas había: kiwi, melón normal y de Galia, arándanos, fresas, fruta de la pasión, piña, moras, frambuesas, dragon fruit, physalis y carambola (fruta estrella). Intentamos acabarnoslo, pero esta vez nos ganaron la batalla…

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apoteosis de frutas exóticas

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apoteosis de frutas exóticas

Cuando ya pensábamos que se había acabado, nos acordamos de que aún faltaba el último postre. Jardín Zen de Petit Fours, una colorida representación de un jardín zen japonés. Todo era comestible, incluso la tierra y el rastrillo de chocolate. Las rocas eran de merengue con frambuesa y de bombón de chocolate blanco y pistachos. Un postre muy bonito y delicioso a la vez!

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jardín zen de petit fours

Al final de todo nos ofrecieron entrar en el jardín secreto de mariposas Morpho de Costa Rica. No nos lo pensamos dos veces. En la entrada al jardín tienen un pequeño criadero con un montón de capullos esperando a abrirse. Una vez dentro, nos dejó coger una mariposa (con mucho cuidado) y disfrutar de su color azul tan intenso.

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mariposa morpho de costa rica

CALIDAD | PRECIO
Los dos menús degustación, una botella de vino blanco, café y té, sumaron un total de 221€. Este es un restaurante para ir en ocasiones especiales ya que, además del precio, se trata de una experiencia para vivirla una vez. Al menos nosotros no nos podríamos permitir el lujo de ir a menudo…
No podríamos decir que es un precio excesivo porque es evidente (con todo lo que degustamos) que lo vale. La calidad que ofrecen es de la mejor y el trato que recibes está a la altura. Quizás nos pareció un pelín excesivo el precio de los vinos. Por todo lo demás, genial!

SERVICIO | AMBIENTE
Qué decir del servicio? Pues que fue impecable! Solo nos salen buenas palabras para todos ellos, sobretodo destacaríamos la profesionalidad de la metre. Más que una cena, estaríamos hablando de un espectáculo precioso y muy bien cuidado. Tuvieron en cuenta cada momento, cada plato que nos servían. Para no olvidar! Lo que más nos sorprendió fue la historia tan bonita que montaron con juego de luces, música y, sobretodo, explosión de sabor!

El interior tenía un aspecto barroco que impactaba. Las mesas estaban estratégicamente colocadas en la sala, cada una de ellas con un par de sillas (la mayoría eramos parejas). Cuando nos sentamos nos dimos cuenta de que todos estábamos orientados en dirección a la imponente fuente situada en el centro, eso solo quería decir una cosa…. algo pasaría con esa fuente. Y así fue, en varios momentos de la cena las lámparas bajaban y subían, se iluminaban o se apagaban, y encima de la fuente caía una lluvia que relajaba el ambiente con su sonido. Lo único que cambiaríamos seria la foto pixelada que nos pusieron en el proyector al final de la cena. Pero estamos hablando de un detalle insignificante comparado con el resto de la velada.

interior

interior del local

  1. Se ve tremendo. Cuando estuve en Costa Rica visité un vivero de Mariposas. Impresionante!

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